
Protegido: Tensa espera a las novedades de Jackson Hole
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Las valoraciones de las bolsas tienden a anticipar la evolución de los resultados de las empresas y a tenor de lo sucedido en los últimos meses, con el S&P 500 ahora cotizando a 24.1 veces, las ganancias esperadas ya habrían descontado un futuro realmente prometedor. Observando el comportamiento de las bolsas y la especulación excesiva llevada a los rincones más especulativos del mercado, cabe preguntarse si estamos entrando en otra fase de «melt-up», similar a la de los años 2021, 2007, 1999, 1987 o también 1968. Un proceso técnico «melt-up» se refiere a un período de aumento rápido e insostenible de las cotizaciones, impulsado por el entusiasmo de los inversores y miedo a quedarse fuera -FOMO-, más que por mejoras fundamentales en la economía o las ganancias de las empresas. Se caracteriza por un aumento en la actividad de los inversores, a menudo alimentado por la especulación y mentalidad de rebaño que empujan los precios al alza aceleradamente. Habitualmente degenera en gran optimismo, precisa de liquidez abundante, seguridad sobre un futuro económico favorable y confianza en que, en su caso, las autoridades podrán revertir cualquier atisbo de crisis. Entre otros testigos de valoración, con un Ratio Buffett (relación entre capitalización

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La productividad, demografía y endeudamiento son factores clave para la estabilidad y el crecimiento económico de largo plazo. Los países occidentales están inmersos en un ciclo de deterioro de los tres factores, en diferente grado, que, ceteris paribus, generan incertidumbre e inquietud de cara a próximas décadas. El PIB EEUU está creciendo y aparentando una fortaleza económica que en realidad no es tan robusta, depende de la creación constante y creciente de la deuda pero el nivel de endeudamiento es muy alto y su evolución es un auténtico desmadre descontrolado con déficit presupuestarios crónicos y cada vez más elevados. El stock de deuda actual ronda los $36.9 billones, supone un +124% del PIB y crece a ritmo vertiginoso y próximo a los $2 billones (déficits) cada año. La Ley de Retornos Decrecientes lleva años afectando negativamente, a medida que transcurre el tiempo es necesario emitir más unidades de deuda para crear la misma unidad de PIB. El PIB crece más despacio que la deuda y esa es una tendencia insostenible en el largo plazo. Una comparativa de la evolución del PIB y la deuda sólo de la última década pone de manifiesto el problema de fondo. En 2015 el volumen

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