El 58% de las familias americanas tiene en cartera acciones compradas de forma directa y también indirecta a través de fondos de inversión, de pensiones o planes de jubilación (401k). La exposición de la población a la bolsa está en niveles máximos históricos, la clase media es vulnerable, y también los niveles de apalancamiento y de acciones compradas a crédito «margin debt» están en máximos.
Una caída de las bolsas tendrá unas repercusiones acordes a la exposición y a la magnitud de la corrección.
Si esa caída es proporcional al rally de los últimos años causará unos efectos muy negativos sobre la economía, el «efecto riqueza inverso» más severo de la historia. Las minusvalías no son sólo apuntes en los extractos de las cuentas de inversión, son pérdidas patrimoniales que aunque latentes afectan a la psicología y la propensión al consumo de la gente, cuanto mayores sean las pérdidas y más tiempo se prolonguen mayor el impacto.
Las posiciones apalancadas requieren una gestión profesional la que muchos pequeños inversores carecen y cuando los mercados se mueven en contra causan unas pérdida muy fuertes o en ocasiones totales del dinero invertido, a veces incluso se pierde más de lo invertido.
El problema es que las minusvalías en general y también las bursátiles alteran el comportamiento del consumidor de distintas formas.
Por una parte, se produce una caída de la capacidad de crédito (pérdida de colateral) para aquellos que usan las carteras de inversión como garantía (la mayoría de gestores profesionales lo hace) para obtener financiación, créditos de liquidez o líneas de crédito respaldadas por activos.
Cuando los activos que están siendo usados como garantía caen mucho de precio, entonces los bancos e intermediarios financieros exigen la aportación de dinero (margin calls) para mantener los ratios de garantía crediticia y en caso de no ser atendidos inmediatamente, cierran las posiciones por su cuenta directamente, materializando las pérdidas y el grifo del crédito desaparece de la noche a la mañana.
Los consumidores decidimos cuánto gastar en función del ahorro, de los ingresos y de las expectativas de estabilidad futura. Ver que el fondo de pensiones, para la jubilación, o el de inversión para la universidad de los hijos o para cualquier otro menester, reduce su valor destruye la confianza.
Aunque mucha gente no vende sus inversiones (por miedo a perder y gran paradoja porque en un mercado bajista acaban perdiendo más y por mucho más tiempo) se mantienen en pérdidas y psicológicamente afectados, frenando en seco cualquier gasto caprichoso o de ocio que no sea de necesidad.
El impacto del efecto riqueza inverso es inmediato en sectores como el de viajes, los bienes de lujo, coches, hostelería o reformas de la vivienda. Son los sectores sensibles al cambio de ciclo y candidatos a evitar en cualquier cartera de inversión.
En síntesis, con tanta gente expuesta al devenir de los mercados, el impacto de un ciclo bajista puede ser superior al normal, activaría el miedo de los ahorradores y sobre todo a quienes al ver disminuir sus fondos para la jubilación, reducirán sus inversiones y casi todos sus gastos extra y consumo con el fin de defender su colchón financiero.
Como indicaba más arriba, cuando las carteras de inversión se devalúan los inversores pierden capacidad crediticia para avalar préstamos o solicitar líneas de crédito respaldadas por activos, estrangulando la liquidez en la economía real.
Un desplome bursátil impacta directamente sobre las decisiones de gasto, sobre el consumo, y también sobre el empleo. Las empresas recortan plantillas por la caída de la demanda pero además su coste de capital tiende a aumentar considerablemente en momentos de turbulencia de mercados, cuestión que frecuentemente adelantan los mercados de crédito en las fases previas a cambio de ciclo. Algo está sucediendo como veremos más abajo.
Las empresas tienden a suspender planes de inversión y proyectos de expansión, a reducir gastos y personal, es decir, se produce destrucción de empleo y caída de la demanda, incluso entre la gente que conserva su empleo porque crece el miedo a perderlo actuando como un multiplicador del efecto riqueza negativo.
T BOND, diario.
NASDAQ-100, diario.
SP500, diario.
DOW JONES, diario.
NYSE, diario.
RUSSELL-2000, diario.
Los metales preciosos han rebotado desde mínimos en as últimas sesiones introduciendo la posibilidad de haber finalizado la corrección en marcha desde principio de año. En próximos posts compartiremos análisis y opinión al respecto, por el momento ya compartimos hace unos días una interesante estrategia para aprovechar el repunte.
PANAMERICAN SILVER -PAAS-, diario.

ETHEREUM, diario.

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